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CARMEN CUENCA
Sebastià Gasch dice de ella en su libro "El Molino" (Dopesa, 1972): Carmen Cuenca triunfó en el Molino durante largas temporadas en las décadas de 1940 y 1950. Acertaba a convertir la picardía, la intención, la travesura al servicio de la canción, en un arte delicioso. Jugaba con la frase más atrevida sin escandalizar al espectador con un gesto indecoroso. Obligaba a la sonrisa pero nunca a la indignación.
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