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CLOTILDE, LA FLORISTA
Sebastià Gasch dice de ella en su libro "El Molino" (Dopesa, 1972): Antigua cupletista, era popularísima como florista de el Molino en sus primeros años (hacia 1930) y, además, como la mayor parte de floristas de cabaret, una mujer muy hábil en la peliaguda tarea de llevar y traer proposiciones de amor entre los clientes adinerados de el Molino y las elegantes "vendedoras de caricias" que, de madrugada acudían al "foyer" de este café concierto. Y, aunque esta tarea no era muy seria, ella la llevaba a cabo con asombrosa seriedad.
Una frase suya se hizo célebre: "La vida es como una barra de gallinero: corta y llena de mierda". Murió atropellada por un camión de basura durante la guerra.
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