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JOHNSON
 Johson fue uno de los pilares de la programación del Molino, donde debutó en 1943 y continuó durante más de 30 años. Su gracia natural, su desparpajo innato, la desenvoltura y la espontaneidad con que replica a los espectadores que se atreven a meterse con él eran excepcionales, y sus parodias, definitivas.
De él Sebastià Gasch dice en su libro "El Molino" (Dopesa, 1972): "El vehículo expresivo más poderoso de Jonson es su mímica. Y ésta es sutilísima. Tiene una precisión lineal y psicológica fantástica. Aquella precisión milagrosa que sólo poseen las grandes obras. Y tiene el estilo. El gran estilo, elaborado y trabajado, que los años han ido puliendo y perfeccionando, pero sin amputarlo de espontaneidad y raza".
Johnson fue el primer showman que alardeo de su homosexualidad. Su nombre era Paco Barnaba: nació en Buenos Aires en 1916 y murió en 1981. Dejaba boquiabierto al público con sólo salir al escenario, levantando la cabeza divertido, aleteando las pestañas postizas cargadas de rimel, y contestando con una sonrisa impecable a los gritos que el público, siempre entregado, le lanzaba. Sus respuestas, con un leve deje, eran sarcásticas, desafiantes y tremendamente amaneradas. Delgado y elegante, hacía oscilar brazos y manos con gestos medidos y señoriales que realzaban su pintoresco vestuario. Durante un tiempo compartió escenario con Escamillo, y si el primero era coqueto y seductor, Johnson con su corpulencia, sus capas de lentejuelas y su vozarrón era una auténtica provocación. Sus sentencias arrancaban carcajadas que hacían temblar los cimientos de El Molino.
Johnson se sorprendía cada vez que le recordaban su enorme popularidad. Era un hombre amable y sencillo. De todos los homenajes que recibió, el que más le emocionó fue ver su propia figura de cera en el Museo de Cera de Barcelona, y se sentía muy orgulloso de haber servido de modelo a Dalí y Camacho.
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