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MÍSIA

Mísia nació en Oporto, ciudad en la que vivió hasta el final de su adolescencia. Motivos familiares la obligan a interrumpir sus estudios e instalarse en Barcelona, donde toma contacto con nuevas expresiones artísticas. Hija de una familia de marcados contrastes socioculturales, es la tercera generación de artistas por línea materna que ha trabajado en El Molino:
"Lolita Vélez trabajó en El Molino, como mi madre, Luisita Vélez, y yo, Susana Vélez" 

De su madre y de su abuela hereda la fascinación por el mundo del espectáculo: "Vine a Barcelona a los 18 años detrás de la yaya, vivíamos en el barrio chino y mientras esperaba la convalidación de los estudios empecé a trabajar en El Molino." "Me crié en un mundo de mujeres. Y entré en aquel mundo del Paral·lel, de Johnson, Pipper, el Diamante Blanco. Me fascinaba el mundo de mi madre, una gran artista, como mi abuela."

Al mismo tiempo la distancia y la saudade empiezan a consolidar una mirada propia sobre sus raíces culturales. Siempre reaparece de esta manera la memoria del fado (y de sus primeras experiencias en las "casas de fado" portuenses), perfilándose como una fuerza inspiradora y, más tarde, una vocación. En sordina inicia un viaje al interior lejos de Portugal.

Mientras tanto, Mísia actúa en varios programas de televisión, canta en diversos estilos, en diferentes idiomas, en distintos locales de la "movida" madrileña. Prueba un poco de todo, encartando aún la profesión como un excitante modus vivendi familiar. De esos años, ricos en anónimas experiencias artísticas, vivencias bohemias y dificultades económicas, Mísia guarda memoria y un útil aprendizaje del escenario, sin olvidar un especial cariño por las pensiones y los trenes...

En 1990, el viaje al interior tiene como destino final el fado y el retorno a Portugal, donde vive hasta hoy. Decidida a valorar este género de música urbana, temporalmente caído en desgracia cultural y comercial tras la Revolución de los Claveles (1974), MISIA empieza a trabajar en Lisboa con músicos, compositores, letristas y poetas:
"Estar lejos de Portugal fue lo que me hizo cantar fados. Volví a Lisboa y empecé poco a poco llamando a las puertas. Algunos poetas me hicieron poemas y fui conformando un repertorio propio."

Mísia presentó después "Ritual", su sexto trabajo en estudio, en el que mima como nunca el fado más tradicional (guitarra portuguesa, viola de fado y bajo acústico). Con textos en su mayoría escritos por letristas y grabado en "takes enteros", como se hacía hace cincuenta años, "Ritual" cuenta además con dos trabajos inéditos de Carlos Gonçalves, el gran compositor y acompañante de Amalia Rodrigues.

En su disco "Canto" llega una Mísia profunda, auténtica y cautivadora. Es un álbum en el que canta composiciones del gran Carlos Paredes, recientemente fallecido. Aquí Misia se entrega totalmente, sin artificios técnicos o gratuitas acrobacias vocales.

Y por fin, en el 2005, llega "Drama Box", su esperado nuevo trabajo, en el que sorprenderá a propios y extraños con su genial interpretación, en portugués y español. Verdadero sentimiento.

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